jueves, 25 de febrero de 2010

U.N.R.

FACULTAD DE PSICOLOGÍA
RESIDENCIA CLÍNICA B


Institución: La Ventana




J.T.P.: Waisman, Olga
Supervisora: Masueco, María Isabel





Estudiante: Stechina, Diego
Legajo: S-1298/0




PRIMERA PARTE

INFORME DE AVANCE





La institución en la cual realizamos nuestra Residencia Clínica se sitúa en la ciudad de Rosario; es un centro de día llamado “La Ventana”, y se halla ubicado en la calle Rodríguez 120 bis.
En lo que respecta a su infraestructura es una casa antigua, grande, de dos plantas. En el piso inferior se encuentran: 4 habitaciones donde se realizan los talleres, una cocina, un patio, dos baños, y el hall de entrada. En el piso superior están las dos oficinas (donde se realizan las reuniones con los padres, las reuniones de equipo o plenarias, las reuniones con los residentes, etc.), un baño, una cocina y una terraza.
Es una organización civil, que no depende del estado pero tampoco es privada. Los sueldos de los profesionales y no profesionales, son pagos por la municipalidad y las obras sociales de acuerdo al Sistema Único de Prestaciones Básicas para las Personas con Discapacidad.
En general, los centros de día, se definen por ser lugares en donde se brinda un servicio al niño, joven o adulto con discapacidad severa o profunda, con el objeto de posibilitar el más adecuado desempeño en su vida cotidiana, mediante la implementación de actividades tendientes a alcanzar el máximo desarrollo posible.
El ingreso es a partir de los 6 años y sin límite máximo de edad; el egreso de los mismos puede ser por diferentes causas: alcanzar niveles de desarrollo que le permitan acceder a servicios educativos y/o laborales más adecuados a su nueva situación; la modificación de sus condiciones psico-físicas, de forma tal, que sea imposible su permanencia en un centro de día, y requiera para su atención otro tipo de servicio especializado; cambios en su situación socio-familiar que imposibiliten su permanencia (enfermedad y/o fallecimiento de los padres, mudanzas, situaciones económicas críticas del grupo familiar, y en general todas aquellas causas que derivan en la internación de la persona discapacitada).
Podemos mencionar como característica común de los sujetos que asisten a un hospital de día, independientemente de las particularidades de cada uno, el no circular por los espacios acordes a lo esperable para su edad (jardín de infantes, primaria, secundaria, o algún lugar de trabajo), algunos por haber sido excluidos y otros, ni siquiera existió el intento de que puedan acceder a los mismos.
La organización dentro de “La Ventana” está planteada en términos de talleres. Como toda institución posee reglas que no son arbitrarias, las mismas tienen por fin el ordenamiento, la convivencia y propiciar el lazo social.
La modalidad de trabajo en la institución es ambulatoria, su funcionamiento está dividido en dos dispositivos: Dispositivo niños (de 6 a 13 años) y el Dispositivo Jóvenes- adultos (14 años en adelante); desarrollándose ambos en distintos horarios. El dispositivo niños tiene una jornada simple cuyo horario es de 15 a 19 horas. El Dispositivo jóvenes - adultos funciona en jornada doble, siendo su inicio a las 8 y finalizando a las 15 horas.
El organigrama del dispositivo de trabajo del turno mañana:
• 8: 00 – 9:15. desayuno
• 9:30 - 11:30. 1º taller
• 11:30 – 12:00. recreo y organización del comedor
• 12:00 – almuerzo y recreo
• 13:30- 2:30. 2º taller
• 15:00. Retirada de los adultos
Y del turno tarde:
• 15: 00. ingresan los niños
• 15:30. Comienzo del 1º taller
• 16:30. Comienzo del 2º taller
• 17:30. merienda
• 18:00. Recreo
• 18:30. Retirada de los niños
Esta organización es constante, se trata de mantener un encuadre regular para los pacientes. En función a ello, es que el nombre de la institución fue pensado. “La Ventana” refiere a aquello que hace marco y permite acotar el goce. Se considera el dispositivo institucional como un ordenamiento imaginario de un tiempo y un espacio que falla en la psicosis.
Desde esta perspectiva, el encuadre institucional es considerado por sí mismo como herramienta terapéutica. Por nuestra parte, nos preguntamos, teniendo en cuenta que no se puede pensar en un cambio de estructura, ¿Hay cura posible? ¿Qué tratamiento es posible? ¿De qué hablamos cuando hablamos de tratamiento en la psicosis?
Retomando lo anteriormente citado, dentro de ambos dispositivos se trabaja en forma de talleres. Las actividades que allí se desarrollan son pensadas en función de lo establecido en la ley 22.431, el deseo puesto en juego de cada tallerista, y la singularidad de cada uno de los concurrentes; las mismas conllevan un valor social, como son la escritura, la lectura, las manualidades, las artes, la comunicación, etc. Se piensa este lugar como un espacio donde se propicie el juego, la creación, la circulación y la relación con los otros, teniendo en cuenta que lo creativo se inserta dentro de lo social con cierto orden de reconocimiento e intercambio.
Citando a Mónica Rolandelli, “este espacio, al que denominan talleres - y todo lo que allí se produzca- podrá tener valor de lazo que anuda la estructura y establezca así relación social” .
Interrogándonos acerca de qué clínica es posible, consideramos que la posición de los terapeutas es la de sostener y propiciar una relación con los concurrentes/pacientes, que permita establecer un lazo entre los sujetos. Estos dispositivos y la función del analista apuestan a suponer un sujeto donde muchas veces ¿no lo hay?.
La escena ficcional por la que transcurre el taller, marco que monta el analista y que sostiene con su presencia y trabajo, funciona a modo de prótesis (¿subjetiva o subjetivizante?) intentando incluir, y permitir la emergencia subjetiva, mediante esa trama ficcional.
Dependiendo el caso de cómo estén conformados los grupos con los que se trabaja, las características y recursos de sus integrantes, un taller puede contar con la “participación efectiva” mediante acciones a fines con la propuesta de taller (taller de cocina: cocinar, teatro: actuar); pero existen los casos donde por distintas circunstancias (no tener dominio de su cuerpo para desplazarse o dificultades para tareas que requieran de una motilidad fina, por ejemplo) los participantes del taller se vean impedidos de realizar algunas acciones. Al entender a los talleres como un espacio ficcional en el que se despliega una trama, el analista puede incluir a esos sujetos en la escena, de esta manera se opera al modo de prótesis para la producción del lazo.
Otro aspecto del abordaje clínico es el propiciado por la organización-estructura misma de los dispositivos de talleres dentro del marco de los centros de día. La frecuencia estable de los distintos talleres opera sobre la estructura subjetiva a modo de espacios de sostenimiento simbólico. Los mismos tienen un horario de comienzo establecido de antemano que opera como terceridad. Así mismo se debe aclarar que la referencia al tiempo cronológico es importante, pero puede operar (o no) dependiendo de los pacientes. Por eso se tiene en cuenta, al momento de iniciar un taller, llevar a cabo algún movimiento que marque la inauguración del mismo, como un espacio nuevo y diferente al tiempo y espacio anterior. Estas coordenadas son las que permiten (en algunos casos más precariamente que en otros) ordenar significantemente el mundo.
Estas actividades que un niño realiza en un grupo junto a otros niños y adultos, hacen posible que pueda sostenerse a partir de su producción: un dibujo, una canción, en tanto estas sean reconocidas por otro.
La idea de realizar talleres es que la propuesta de trabajo sea siempre una invitación. Puede pensarse la realización de talleres terapéuticos, como una forma de ponerle fin a la internación psiquiátrica, como una opción para facilitar la externación y la reinserción social y familiar. Este sería un paso hacia la desmanicomialización. El trabajo en forma de talleres implicaría sacar a los niños del lugar de pacientes psiquiátricos, para pasar a ser chicos/ adultos que concurren a un taller.
En ambos dispositivos se dan diversos talleres, estos son:
En el dispositivo de niños:
-Taller de Educación Física.
-Taller de Plástica.
-Taller de Expresión corporal.
-Taller de musicoterapia.
-Taller de fotos e historia.
-Taller de cocina.
-Taller de objetos.
-Taller de música y juegos.
-Taller de Natación.
-Taller de los sentidos.
-Taller de Terapia ocupacional.
-Taller de juegos e historias.
-Taller de disfraces.

En el dispositivo de jóvenes y adultos: taller de la palabra, taller de construcción de instrumento, pintura, educación física, expresión corporal, de lectura, de higiene y estética, teatro, taller de cocina, de kiosco.
En el dispositivo del turno mañana los pacientes están divididos en 4 grupos, siendo el grupo 1 el más independiente, es decir, son pacientes adultos que gozan de mayor autonomía. Los mismos son organizados en función a los recursos con que cuentan los pacientes y a un sistema de invitaciones. Este último, por años fue la modalidad por excelencia utilizada, pero no resultaba viable, puesto que aquellos con mayores posibilidades acababan aburriéndose y se entorpecía la dinámica de trabajo. Pese a ello, algo de esto se continúa conservando Es decir, que el criterio de organización de los grupos posee cierto grado de flexibilidad.
En el dispositivo tarde, los grupos se conforman por "afinidades" entre los niños. Más allá de las particularidades y recursos de cada uno, hay niños que no pueden trabajar o que se alteran ante la presencia de otros. Es por esto que se intenta formar grupos "complementarios" para que la realización de los talleres sea posible.
Este modo de conformación de los grupos, da lugar a un constante cambio y reformulación de los mismos ante nuevos conflictos entre los integrantes de los talleres.
El marco referencial es psicoanalítico, aunque la población profesional sea heterogénea. Hay psicólogos, terapista ocupacional, músico terapeuta, artesano, profesores de gimnasia, teatro, y expresión corporal.
La diversidad de criterios y el deseo puesto en la tarea es lo que conforman la propuesta del dispositivo de trabajo privilegiado de la institución. Trabajar desde un Otro que no sabe, es barrar al Otro absoluto; la diferencia de criterios es lo que permite fragmentar estas estructuras compactas, barrar al Otro es apelar a algo del sujeto que pueda advenir, bosquejar una producción propia del sujeto, construir, armar algo con el cuerpo. Desde el punto de vista teórico epistemológico de la institución, se adhiere a los lineamientos del psicoanalista Alfredo Zenoni , quien sostiene que en la clínica de la Psicosis hace falta responder con una presencia colectiva, una presencia institucional. Esta respuesta entre “varios” hace que uno sólo no quede sumido en el goce del psicótico. La pluralización de saber, la desjerarquización son favorables al tratamiento del goce del Otro.
Por otra parte, a raíz de sucesivas lecturas y debates, surgieron una serie de interrogantes y reflexiones en función a la vigente ley de discapacidad. Las mismas son expresadas a modo de reflejo de lo acontecido en nuestros encuentros.
¿Cómo concibe la constitución nacional a la enfermedad mental? ¿Cómo se conjuga para la ley, el sujeto de derecho y el sujeto alienado? ¿Existe una ley que contemple a la locura?
Estas cuestiones nos sirvieron de guías para explorar las políticas y leyes gubernamentales referidas al tema en particular.
El artículo 2 de la ley 22.431, incluyen las enfermedades mentales dentro del amplio campo de la discapacidad. En términos generales, la misma es definida de la siguiente manera:
“Entiéndase por persona con discapacidad a toda aquella persona que padezca una alteración funcional permanente y prolongada, motora, sensorial o mental, que en relación a su edad y medio social implique desventajas considerables en su integración familiar, social, educacional o laboral.”
En coherencia con dicha definición se delinean una serie de políticas públicas, que norman y regulan los derechos básicos de las personas con discapacidad, sin discriminar la singularidad de cada patología.
Conforme y derivada de la mencionada ley, en 1997 se establece la ley “sistema de prestaciones básicas en habilitación y rehabilitación integral a favor de las personas con discapacidad”.
El sistema único de prestaciones básicas para personas con discapacidad es un programa que reafirma el derecho de las personas con discapacidad a la igualdad de oportunidades, a la participación plena en las actividades económicas y sociales, y al igual acceso a la salud, la educación y los servicios de rehabilitación.
El objetivo es asegurar la universalidad de la atención de las personas con discapacidad, mediante el desarrollo de un sistema de integración de políticas y de recursos institucionales y económicos afectados a la temática, en el ámbito nacional.
Las prestaciones que ofrece son: servicios de estimulación temprana, servicios educativos terapéuticos, servicios educativos, servicios de rehabilitación psicofísica con o sin internación, servicios de centro de día, servicios de rehabilitación profesional, servicios de hospital de día fisiátrico hogares, residencias, ayuda técnica, prótesis y ortesis y transporte. Comprometiendo a las obras sociales y a los organismos dependientes del estado (para aquellos que carecen de los beneficios de las prepagas) a la cobertura total de dichas prestaciones.
En lo que respecta a nuestro ámbito de trabajo en particular, “La ventana” se enmarca en la categorización de Centro de día. Desde la mencionada ley, el artículo 24 lo define en los siguientes términos:
“es el servicio que se brinda al niño, joven o adulto con discapacidad severa o profunda, con el objeto de posibilitar el más adecuado desempeño en su vida cotidiana, mediante la implementación de actividades tendientes a alcanzar el máximo desarrollo posible de sus potencialidades”.
El Centro de Día procurará fundamentalmente brindar contención a personas que por el nivel severo o profundo de su discapacidad no estén en condiciones de beneficiarse de programas de educación y/o rehabilitación, y tratará en todos los casos de estimular intereses y desarrollar aptitudes en los beneficiarios para alcanzar en cada caso el mayor nivel de desarrollo posible.
El tipo de discapacidad de los beneficiarios puede ser mental, motriz, sensorial o visceral, pero en todos los casos el nivel de la misma será severo o profundo o puede tratarse también de personas multidiscapacitadas.
La edad mínima de ingreso a este tipo de servicios será a los 6 años; en las etapas anteriores se contará con servicios de Estimulación Temprana.
Los servicios y actividades que allí deberán ofrecerse son: Atención médica, Apoyo familiar y/o individual, Actividades de integración, Actividades de la vida diaria, Actividades laborales no productivas, Actividades de Expresión Corporal o Educación Física, Actividades de Música o Musicoterapia
Por las características del servicio que se ofrece, el mismo deberá funcionar de lunes a viernes en doble turno (mañana y tarde). En los Centros de Día de jornada completa podrá haber comedor para los concurrentes.
Las actividades se desarrollarán durante todo el año, pudiéndose interrumpir por vacaciones en aquellos casos que la situación socio – familiar de los concurrentes así lo permita.
A simple vista, la ley de discapacidad vigente contemplaría de manera ideal todos los aspectos que hacen a la dignidad humana. Pero…¿ es así en la práctica?. Es decir, teóricamente la ley ampara a personas segregadas del sistema neoliberal en el cual estamos inmersos, pero en la realidad concreta se topa con dificultades. En primer lugar, la burocracia institucional, trabas administrativas, exigencias de certificación que muy a duras penas los padres pueden llevar adelante, políticas que no se implementan, excesos y déficit que dificultan la vida de estos sujetos, que a modo de etiquetamiento deben portar un certificado de discapacidad. En otras palabras, un cartel de improductividad y de NO sujeto, en tanto que por su condición no demanda, es decir, NO es sujeto consumidor.
En lo que respecta al certificado de discapacidad en cuanto tal, reconocemos allí un doble sentido, dos caras de una misma moneda. Por un lado, este funcionaría a modo de pertenencia, a un sector marcado por la exclusión; mientras que, por otro lado, habilita a ciertas posibilidades que de otra forma no tendrían acceso, siendo este un modo de inclusión.
Por otra parte, en un intento de esbozar una definición propia, adherimos a la conceptualización del texto “Distintos dispositivos de abordaje” : “nace como intermedio entre la institucionalización- internación del paciente y la consulta ambulatoria. Es un dispositivo que enlaza al paciente con lo social… Implica donar y ofertar un lugar a quien no lo tiene, a quien no ha podido ser sostenido… Apuesta que implica la conformación de un proyecto institucional que dé cuenta de un espacio, de un tiempo, de un lugar físico, un encuadre de trabajo que sitúe a este paciente en su padecer y en sus potencialidades, un lugar para advenir subjetivamente”.
Alfredo Zenoni plantea que la institución tiene una función social y una función terapéutica, la organización y las relaciones que allí se entablan generan por sí mismas un efecto terapéutico.
Consideramos relevante rescatar dichos conceptos, puesto que la locura ha sido y permanece siendo en la actualidad, objeto de exclusión. Y por el acontecimiento mismo es que nos preguntamos ¿qué institución pensamos en función de la locura?
Rompiendo con el criterio de la psiquiatría médica tradicional, el Centro de día la Ventana, ofrece un lugar para los segregados del sistema, aquellos que por su patología mental, son excluidos de las instituciones públicas, sin adherir al aislamiento y la medicalización como arsenal terapéutico.
La propuesta, desde una perspectiva psicoanalítica, es generar un lugar, un espacio pensado para la inclusión. Como establece Norberto Rabinovich, en su artículo “El discurso amo, las instituciones y el psicoanálisis” si se parte de una plataforma subjetiva, se puede ofrecer al niño un entretejido de lugares de trabajo, para que en el terreno de una actividad creativa, aprenda a hacer algo distinto con su síntoma.
Basándonos en las lecturas recorridas planteamos: ¿Qué institución se piensa desde el psicoanálisis para la psicosis? Y aquí cabe preguntarse ¿por qué hay ciertos fenómenos clínicos que necesitan una institución? Haciendo referencia nuevamente a Alfredo Zenoni , él plantea que es necesaria una respuesta institucional para que las consecuencias sociales y físicas de ese fenómeno clínico no lleven al sujeto a su exclusión absoluta o a su muerte. Y para responder al estatuto del goce en la psicosis hay que ser varios, es necesario un ser colectivo. Es decir, se hace necesaria una presencia colectiva, una presencia institucional.
Tener en cuenta la función social de la institución tiene una consecuencia sobre el plano terapéutico, es decir, permite no abandonar la psicosis únicamente al tratamiento bioquímico.
La institución pensada como colectivo construido a partir de esta búsqueda clínica caracterizada por una desjerarquización del saber: ante lo imposible todos estamos alojados bajo la misma bandera. Siendo un colectivo se tiene la posibilidad de hacer y no de sumar, sino cada uno a su manera responder al goce, para hacer una comunidad de trabajo. Y esta institución tiene en cuenta al psicoanálisis en tanto que orienta su práctica, necesariamente plural, según las hipótesis que la psicosis sugiere al analista.



Bibliografía

• Benveniste, Émile; “Problemas de lingüística general”; México; Siglo XXI; 2006.
• Lacan, J.; Escritos; Bs. As.; Siglo XXI; 2006.
• Lacan, J.; Seminario 1 Los escritos técnicos de Freud; Bs. As.; Paidós; 2006.
• Lacan, J.; Seminario 3 Las Psicosis; Bs. As.; Paidós; 2006.
• La Ventana; Resumen de proyecto institucional
• Rabinovich, Norberto; “El Discurso Amo, las Instituciones y el Psicoanálisis”
• Rolandelli, Monica; Propuesta de trabajo: los talleres.
• Zenoni, Alfredo; “La temporalidad del tratamiento”, conferencia pronunciada en Rosario el 27.07.1996
• www.cndisc.gov.ar conadis sistema de prestaciones básicas, comisión asesora para la integración de personas discapacitadas. Consejo nacional de coordinación de políticas sociales. Presidencia de la nación.



SEGUNDA PARTE

INFORME FINAL



Introducción

La residencia clínica me ha permitido, a partir del mes de junio hasta la fecha, vincularme con el Centro de Día “La Ventana”. La primera parte – informe de avance- reflejó nuestro acercamiento a la misma, cómo fuimos ingresando, conociendo la institución, descubriendo sus dispositivos e integrándonos a su dinámica.
Esta segunda parte, de manera imperfecta y equívoca, refleja cuál fue el lugar que se me brindó como residente y cómo me fui autorizando y construyendo un espacio a partir de las herramientas con las que contaba y otras que fui adquiriendo.

La institución ofrece distintos espacios y tiempos para los residentes:
• Jornadas para la práctica dentro dos talleres. El primer taller se extiende de 9:30hs a 11:30hs y el segundo de 13:30hs a 14:30hs; estando invitados a compartir con los concurrentes el desayuno en su llegada y el almuerzo al mediodía.
• Formación teórica de frecuencia quincenal donde nos reunimos los 4 residentes de la Facultad de Psicología de la U.N.R. para comentar textos teóricos en relación a la práctica en la institución.
• Espacio de supervisión de frecuencia quincenal en el que compartimos con otra residente del dispositivo jóvenes/adultos lo cotidiano del trabajo.

Apoyado desde una perspectiva psicoanalítica, trataré de abordar algunos aspectos que me resultaron relevantes en el trabajo dentro de la institución.
El siguiente texto es solo un recorte humilde de las experiencias vividas durante el paso por la institución.


Presentación

En un intento de comentar la praxis llevada a cabo durante estos meses tomaré a 3 concurrentes para pensar cómo se articulan los diferentes registros (Real, Simbólico e Imaginario) en el armado del cuerpo.

Ethel: tiene 24 años. Es la mayor de tres hermanos. Vive con ellos y la madre. En su certificado de discapacidad el diagnóstico es Trastorno Generalizado del Desarrollo. Rara vez camina sola y cuando lo hace utiliza las paredes, mesas o sillas que le sirven de punto de apoyo. También camina agarrada de la mano de alguien que la acompañe. Cuando no tiene de donde prenderse se desplaza con la cola apoyada al piso.
Dentro de la institución la sientan en una pila de sillas de plástico y solo utiliza una al momento de comer. Si no está sobre las sillas busca sentarse en alguna esquina donde puede apoyar su espalda.
Otra característica es las diferencias que hay en su semblante y postura corporal cuando esta manipulando objetos o se encuentra agarrada de la mano de alguien que cuando no tiene este soporte que le brinda el contacto real con los objetos o personas. Al no manipularlos tiende a taparse levemente la cara con un brazo y con el otro envolver sus piernas que se encuentran flexionadas. Al pasar alguien por al lado suele prenderse y tironearlos de la ropa (o el pelo) hacia ella con gran fuerza. Cambia su postura corporal cuando esta hojeando una revista –habitualmente permanece así hasta que alguien produzca un corte sacándole el objeto- y así, pasa a mirar de vez en cuando lo que acontece a su alrededor encontrándose su cuerpo relajado (extiende las piernas y las cruza).
Ethel no habla, solo produce variados sonidos guturales, gritos cortos y agudos, como respuestas comunicativas o espontáneamente.



Aldo: tiene 22 años y vive con su familia; la misma se encuentra compuesta por 3 hermanos mayores, madre y padre. Solo el hermano mayor aun vive en la residencia paterna.
Aldo camina con pasos tambaleantes pareciendo mareado, se desplaza con lentitud y sus movimientos en general son aletargados. Se dirige frecuentemente a los terapeutas/talleristas para comentar su malestar sobre dos temas recurrentes:
a) como es maltratado e insultado por distintas mujeres (frecuentemente de su constelación familiar o una novia que nombra); o
b) distintas dolencias corporales.
Cuando se refiere a esto último suele mencionar que toma medicación y que no le hace nada. Ante alguna intervención, que aporte algún tipo de sentido a este malestar, él tiende a pacificarse un poco.

Emanuel: tiene 17 años. Hace unos años formó parte del dispositivo niños.
Es uno de los concurrentes que se muestra con más recursos: habla y tiene buena dicción de las palabras, puede manejar su cuerpo a gusto, camina erguido y con buena postura. Se presenta emulando la fachada masculina de los personajes de las telenovelas de los últimos años, por lo general son colombianas o mexicanas como “Pasión de gavilanes” o “El cuerpo del deseo”. Resalta los rasgos masculinos de estos personajes y los toma como modelos en su actitud corporal y modos de comportamiento: Aplaude fuerte, golpea la mesa cuando habla, se ríe elevando la voz. A varias de las terapeutas de la institución les dice que se parecen a Doña Bárbara, una de las protagonistas femeninas de “Pasión de Gavilanes”. En una oportunidad compartiendo una comida con él, hacía las veces de contar chistes (con un compañero que lo acompañaba en la risa) pero que no tenían metáfora o no producían ningún efecto o tratamiento particular sobre el significante. El remate del chiste lo marcaba levantando la voz y golpeándose las manos en un aplauso.



Desarrollo

Desde el psicoanálisis podemos presentar como momento fundamental en la constitución subjetiva, con sus importantes repercusiones a nivel imaginario, lo que Lacan conceptualiza a partir de la experiencia titulada “El estadio del espejo”.
El acontecimiento se desarrolla aproximadamente entre los 6 y 18 meses de edad de los niños y es comentado de la siguiente manera por Lacan en sus Escritos: “… espectáculo impresionante de un lactante ante el espejo, que no tiene todavía dominio de la marcha, ni siquiera de la postura en pie,… supera en un jubiloso ajetreo las trabas de ese apoyo para suspender su actitud en una postura más o menos inclinada, y conseguir, para fijarlo, un aspecto instantáneo de la imagen. (…) Basta para ello comprender el estadio del espejo como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a este término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen, (…) la matriz simbólica en la que el yo [je] se precipita en una forma primordial, antes de objetivarse en la dialéctica de la identificación con el otro y antes de que el lenguaje le restituya en lo universal su función de sujeto. (…) Es que la forma total del cuerpo, gracias a la cual el sujeto se adelanta en un espejismo a la maduración de su poder, no le es dada sino como Gestalt, es decir en una exterioridad donde sin duda esa forma es más constituyente que constituida,…”
Observamos, en los tres casos que estamos construyendo, un trato particular con lo imaginario: Ethel solo camina agarrada de la mano, Aldo tambaleante y Emanuel a paso seguro. Se puede pensar que se encuentran en relaciones diferentes a esa imagen que los aliena. “Esta imagen es funcionalmente esencial en el hombre, en tanto le brinda el complemento ortopédico de la insuficiencia nativa, del desconcierto, o desacuerdo constitutivo, vinculados a la prematuración del nacimiento. Su unificación nunca será completa porque se hace precisamente por una vía alienante, bajo la forma de una imagen ajena, que constituye una función psíquica original.”
Ethel es quien presenta mayor déficit en torno a esta capacidad de lo imaginario de cerrar la forma (Gestalt). No se produce esta unificación de la imagen que permita marcar los límites corporales sino es a partir de un objeto real que la sostenga.
Planteará Lacan que “…todo equilibrio puramente imaginario con el otro siempre está marcado por una inestabilidad fundamental.”

Se podría hipotetizar que en Ethel esta inestabilidad fundamental de lo imaginario predomina por encima de la estabilidad. Cuando ingresa alguien nuevo a la sala, o siente una amenaza por algo que esta en juego en su orden espacial, su sostén imaginario tiende a desvanecerse. Los límites entre el adentro y el afuera desaparecen y surge la necesidad de sostenerse de algo firme, el agarrar fuertemente y tironear hacia ella.
El mundo de Ethel se estructura de manera frágil oscilando entre la unificación y la fragmentación… así como su cuerpo. “Observen ustedes que es preciso diferenciar las funciones del yo –por una parte desempeñan para el hombre, como para todos los demás seres vivos, un papel fundamental en la estructuración de la realidad- por otra, debe pasar en el hombre por esa alienación fundamental que constituye la imagen reflejada de sí mismo que es el ur-Ich.”

Aldo, por su parte, presenta características similares en el armado de su cuerpo. Lo primero con lo que uno se encuentra es con su andar tambaleante, la lentitud en los movimientos, y a veces, la dificultad para articular las palabras. Pero, no es solo esto, Aldo constantemente se queja de distintas dolencias corporales (cabeza, espalda, pierna, dificultades para respirar). Su cuerpo se presenta como pedazos dolosos que él, en las explicaciones que pide sobre su malestar, intenta unificar.

Estos ejemplos clínicos nos muestran como lo real del cuerpo solo se anuda a partir de la intervención del Otro simbólico provocando consecuencias sobre el registro imaginario. De esta manera se referirá Lacan: “… mi teoría del estadio del espejo: la sola visión de la forma total del cuerpo humano brinda al sujeto un dominio imaginario de su cuerpo, prematuro respecto al dominio real. Esta formación se desvincula así del proceso mismo de la maduración, y no se confunde con él. El sujeto anticipa la culminación del dominio psicológico, y esta anticipación dará su estilo al ejercicio ulterior del dominio motor efectivo.
Es ésta la aventura imaginaria por la cual el hombre, por vez primera, experimenta que él se ve, se refleja y se concibe como distinto, otro de lo que él es: dimensión esencial de lo humano, que estructura el conjunto de su vida fantasmática.”
Podríamos agregar junto con Freud que una instancia como el yo no se constituye sino a partir de una nueva acción psíquica que Lacan leerá como identificación primaria. “Es un supuesto necesario que no esté presente desde el comienzo en el individuo una unidad comparable al yo; el yo tiene que ser desarrollado. Ahora bien, las pulsiones autoeróticas son iniciales, primordiales; por tanto, algo tiene que agregarse al auto erotismo, una nueva acción psíquica, para que el narcisismo se constituya.”

Antes de escribir El yo y el ello en 1923 son pocos los pasajes de la obra de Freud los que hace referencia al yo. Uno de los pasajes fundamentales de los trabajos psicoanalíticos previos a 1923 es el fragmento anteriormente referido de Introducción del narcisismo. Pero, podríamos afirmar, que es a partir de El yo y el ello donde Freud dejará asentada lo que se conocerá como la segunda tópica freudiana. Allí desarrollará un basto recorrido por las distintas relaciones que establece el yo con el ello, el superyó y el mundo exterior. Extraemos un pasaje del trabajo que nos parece pertinente: Sobre el yo… “Se le han confiado importantes funciones, en virtud de su nexo con el sistema percepción establece el ordenamiento temporal de los procesos anímicos y los somete al examen de realidad. Mediante la interpolación de los procesos de pensamiento consigue aplazar las descargas motrices y gobierna los accesos a la motilidad. Este último gobierno es, por otra parte, más formal que fáctico;…”

Teniendo este texto como referencia, el psicoanálisis post-freudiano, centró su desarrollo en la instancia del yo. Lacan, por su parte, en sus primeros seminarios dará otro lugar al yo dentro de la teoría psicoanalítica. Durante el desarrollo del seminario dictado por él durante los años 1955-1956 sobre las psicosis planteará lo siguiente: “La cuestión del ego es de modo manifiesto primordial en las psicosis, ya que el ego, en su función de relación con el mundo exterior, está en ellas puesto en jaque. No deja pues de ser paradójico que se le quiera dar el poder de manejar la relación con la realidad, de transformarla, con fines que se definen como defensa.”

En el caso de Emanuel, éste se presenta como si fuera un personaje de telenovela centroamericana. Los rasgos masculinos con los que él cuenta los toma de la imagen de estos modelos de “machos latinos”. Podríamos vincular esto con el siguiente pasaje: “Supongamos que esa situación entrañe precisamente para el sujeto la imposibilidad de asumir la realización del significante padre a nivel simbólico. ¿Qué le queda? Le queda la imagen a la que se reduce la función paterna. Es una imagen que no se inscribe en ninguna dialéctica triangular, pero, cuya función de modelo, de alienación especular, le da pese a todo al sujeto un punto de enganche, y le permite aprehenderse en el plano imaginario. (…) La alienación es aquí radical, no esta vinculada con un significado anonadante como sucede en cierto modo de rivalidad con el padre, sino en un anonadamiento del significante. Esta verdadera desposesión primitiva del significante, será lo que el sujeto tendrá que cargar, y aquello cuya compensación deberá asumir, largamente, en su vida, a través de una serie de identificaciones puramente conformistas a personajes que le darán la impresión de qué hay que hacer para ser hombre.”

Estos personajes que Emanuel asume se despliegan en distintas escenas. Durante un almuerzo toma la actitud de humorista: hace como si contara chiste haciendo juego con palabras o completando frases que él mismo interrumpe por medio de silencios. El compañero que tiene al lado no para de reírse y él, mientras sigue con este despliegue, se golpea fuerte las manos en un aplauso (como marcando el cierre del chiste) y se ríe.
Resulta interesante este juego particular que Emanuel hace con el significante sin producir en este juego nuevos sentidos; como así tampoco, sus chistes son a partir de la metonimia tomando un término de un plano distinto de aquel en el que fue emitido.
“Hay dos cosas en el libro de Freud sobre la agudeza –la promoción de la técnica significante y la referencia al Otro como tercero. (…) Por ejemplo, Freud nos destaca perpetuamente la diferencia entre la agudeza y lo cómico, debida a que lo cómico es dual. Lo cómico es la relación dual, y es preciso que esté el Otro tercero para que haya agudeza. La sanción del Otro tercero, ya sea que lo sostenga o no un individuo, resulta aquí esencial. El Otro devuelve la pelota, dispone el mensaje en el código como agudeza, dice, en el código –Estos es una agudeza.”
Emanuel esta sostenido firmemente –a diferencia de Ethel y Aldo- en una relación imaginaria (dual). Pero, nosotros podemos plantear, que en esta escena el Otro no estaba operando.

La elección en la presentación de estas tres viñetas clínicas –desarrolladas someramente- se basó en las características fenomenológicas que se dejan ver en cada una de ellas. Articulándolas teóricamente hemos intentado mostrar como se entraman los tres registros lacanianos: Real, Simbólico e Imaginario en la estructuración subjetiva.
En un texto breve como este se pierde parte de la experiencia de estos meses de trabajo en la institución. Quedaron por fuera varios tópicos que fueron teniendo lugar en los distintos espacios de supervisión brindados por la universidad como por La Ventana. Cabe destacar que es propio de la escritura sostenerse en una pérdida. Mediante esta producción escrita se trató de posibilitar la lectura de una práctica.

Agradecimientos

A María Isabel, Olga, Gabriela, Damián, Fabián, Magdalena, Elvio, Yiani, Verónica, Marcela, Edith, Rosario, Aldana, Marcelo, Evangelina, Fernanda, Sabrina y a todos los que acompañaron desde distintos lugares el trabajo de estos meses.


Bibliografía

• Freud, S.; Obras Completas, Tomo XIV, Introducción del narcisismo; Amorrutu; Bs. As; 2003.
• Freud, S.; Obras Completas, Tomo XIX, El yo y el ello; Amorrutu; Bs. As; 2003.
• Lacan, J.; Escritos; Bs. As.; Siglo XXI; 2006.
• Lacan, J.; Seminario 1 Los escritos técnicos de Freud; Bs. As.; Paidós; 2006.
• Lacan, J.; Seminario 3 Las Psicosis; Bs. As.; Paidós; 2006.
• Lacan, J.; Seminario 5 Las formaciones del inconsciente; Bs. As.; Paidós; 2006.

No hay comentarios:

Publicar un comentario